El caminar en Cristo, ese sendero hacía la gloria de Dios Padre señalado por Jesús, es un camino difícil lleno de obstáculos y odiseas momentáneas. Sin embargo, la constante oración y el estudio de las sagradas escrituras convertidas en habito por nosotros como cristianos piadosos, nos aseguran que no hay mayor gloria ni gozo que servir a Dios mientras vamos por esta vida.
“Pero si alguno padece como cristiano, no se avergüence, sino glorifique a Dios por ello”
1 Pedro 14:16
El Apóstol Pedro nos dice que hay que glorificar a Dios aun cuando hay problemas, puesto que, durante esos padecimientos y dificultades es fácil caer o dejarse sucumbir ante el enemigo. El resultado de esto es que nos enojamos, frustrarnos y desviarnos del camino. Pero Dios, que conoce nuestros pensamientos y el deseo de nuestros corazones, sabe que es lo mejor para nosotros. Él nos guía para que aun cuando no podamos verlo regresemos al camino correcto y veamos que lo que tenemos frente a nosotros es más que suficiente y demos Gloria a Dios por ese momento difícil.
Dar gloria a Dios no solo en los momentos difíciles, sino que, en todo tiempo, nos dará la confianza de dejar los problemas a un lado porque sabemos que no son más grandes que nuestro Dios. De esta manera podremos estrechar nuestra relación con Él y crecer en piedad, paciencia y alegría para vivir una vida quieta y reposada. Las promesas que por fe recibimos a través de sus palabras nos facultan para que nuestro corazón pueda descansar, gozarse y glorificarlo sin importar la dificultad de la batalla.
Oración: “Señor Jesus con un corazón lleno de gozo, queremos seguirte con amor y glorificarte en todo momento y en cualquier circunstancia, Amen”
“Pero si alguno padece como cristiano, no se avergüence, sino glorifique a Dios por ello”
1 Pedro 14:16
El Apóstol Pedro nos dice que hay que glorificar a Dios aun cuando hay problemas, puesto que, durante esos padecimientos y dificultades es fácil caer o dejarse sucumbir ante el enemigo. El resultado de esto es que nos enojamos, frustrarnos y desviarnos del camino. Pero Dios, que conoce nuestros pensamientos y el deseo de nuestros corazones, sabe que es lo mejor para nosotros. Él nos guía para que aun cuando no podamos verlo regresemos al camino correcto y veamos que lo que tenemos frente a nosotros es más que suficiente y demos Gloria a Dios por ese momento difícil.
Dar gloria a Dios no solo en los momentos difíciles, sino que, en todo tiempo, nos dará la confianza de dejar los problemas a un lado porque sabemos que no son más grandes que nuestro Dios. De esta manera podremos estrechar nuestra relación con Él y crecer en piedad, paciencia y alegría para vivir una vida quieta y reposada. Las promesas que por fe recibimos a través de sus palabras nos facultan para que nuestro corazón pueda descansar, gozarse y glorificarlo sin importar la dificultad de la batalla.
Oración: “Señor Jesus con un corazón lleno de gozo, queremos seguirte con amor y glorificarte en todo momento y en cualquier circunstancia, Amen”

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